Yannick Carrasco es sorpresa. Lo diferente. En Bélgica y en Madrid. No hay otro como él vestido de rojiblanco o con la elástica de los Diablos Rojos. Técnica, velocidad, desborde, trabajo… Y cada vez más, gol, su eterna asignatura pendiente. Un jugador completo que enamoró a Diego Pablo Simeone desde el principio, pese a que se lanzó el grito al cielo con dudas sobre si su fútbol casaría con la mentalidad del técnico argentino. Llegó, jugó y triunfó. Qué le pregunten al ‘Cholo’ por Yannick. Lo ama, dirá. Encajó en un equipo que ya estaba formado y aportó magia a unos partidos a los que, por regla general, les faltaba una pizquita de chispa. Era la alegría del encuentro. Yannick Carrasco es ese tipo de futbolista que te invita a ir al campo cada domingo a las 17:00 horas.

‘’Muy contento por Yannick. Es una lucha diaria que tenemos con él para que sea lo que fue hoy (hattrick v Granada): un jugador determinante. Gran golpeo de pelota, con desborde, asistencia… Jugador muy completo que tiene un enorme crecimiento por delante. Todo lo que él quiera mejorar y todo lo que él quiera escuchar. Está escuchando, está mejorando, está creciendo, está haciendo goles… Este es el camino, no hay otro camino para poder mejorar que el que está haciendo’’.

Diego Pablo Simeone en rueda de prensa tras el Atlético de Madrid 7-1 Granada, a 15/10/2016

Su historia la conocemos todos. Una figura paterna que no estuvo a la altura de las circunstancias y desapareció, dejando la responsabilidad y el trabajo que supone criar a dos niños pequeños en manos de quién los había traído al mundo: Carmen Carrasco. Y su abuelo, testigo directo de los primeros caños al tobogán o de los frontones improvisados, una vida paralela de la que gozaban los árboles de los parques de Vilvoorde. ‘’Ya con dos años se pasaba el día entero con una pelota. Creo que siempre la tenía con él’’, recuerda su madre en una entrevista a mi buen amigo Guillaume Gautier para Sports Foot Magazine. ‘’Jugaba en la sala de estar… En todas partes, de hecho, el jardín siempre estaba lleno de globos, era el único regalo que le importaba. En los otros juegos no estaba interesado, nunca quiso nada más allá del fútbol’’.

El fútbol de Carrasco se forjó en la calle, dónde su abuelo hacía de hincha y sus rivales, siempre mayores que él, de objetivos a regatear. Carmen trabajaba hasta bien entrada la tarde y al volver daba un rodeo por el parque, antes de llegar a casa. Sabía que allí estaría Yannick. Y siempre acertaba. ‘’Unos minutos más, abuelo’’, era el ruego más habitual del joven belga. ‘’Todo su tiempo libre lo pasaba Yannick en el parque… ¡Horas y horas! Quería jugar una y otra vez y mi padre siempre esperaba pacientemente en el banco’’, cuenta Carmen. De los verdes parques del norte de Bruselas salieron los hoy famosos regates de Yannick Carrasco. Un jugador eléctrico, que rompe con el orden que implantaba Simeone a su llegada. Era lo que necesitaba el Atlético de Madrid. Un futbolista al que de poco servía analizar. Imposible de prever.

Pudo elegir el Anderlecht o el Standard Liége pero cambió Bruselas por Limburgo. Se marchaba al Genk en 2005, ‘’con apenas trece años’’, nos cuenta Michel Ribeiro, quien fuera su entrenador de técnica en la academia flamenca. Con él, durante cuatro años, entrenaba dos horas semanales para potenciar el aspecto técnico de su fútbol: ‘’Intentaba enseñarle las habilidades de la calle para que él las usara en los partidos y siempre estábamos en continua comunicación en el campo’’.

Con Ribeiro se formaban jóvenes como Divock Origi, Kevin De Bruyne, Thibaut Courtois, Christian Benteke o Dennis Praet.

Con Ribeiro se formaban jóvenes que a la postre serían estrellas. Divock Origi, Kevin De Bruyne, Thibaut Courtois, Christian Benteke o Dennis Praet son algunos ejemplos… Y claro, entre tanto niño con talento, Yannick solo era uno más. O no. “Lo que nunca olvidaré de Yannick es el placer que sentía él cada vez que tenía una pelota en los pies. Cuando trabajaba conmigo, no sólo hacía las cosas bien, que también buscaba alcanzar el éxito de la forma más rápida posible. Más rápido que otros. Cada una de las competiciones en las que participaba quería terminar con una victoria’’, recuerda.

Su decisión, aquella que implicaba abandonar el nido materno de forma tan prematura, ya implementaba una madurez inusual a su edad. Una decisión que tomó en consenso con su madre y a la que le costó lo impensable separarse de golpe de él. ‘’Lo veía los fines de semana. El sábado jugaba, dormía en casa y el domingo se marchaba a Genk de regreso. Me he recorrido todas las esquinas de Bélgica para verlo jugar’’. Su madre asumió que parte de la infancia que le quedaba por delante a su hijo lo pasaría lejos de casa y que serían otros los encargados de terminar de formarlo. Y es que Yannick comenzó a formar parte de la Sint-Han Berchmanscollege de Genk, una famosa escuela que tiene convenios con el Racing Genk para que los jóvenes jugadores de su academia estudien allí.

Cuatro años en Genk bastaron para que media Europa pusiera sus ojos en el extremo belga de apellido andaluz. Y fue el AS Monaco quién estuvo más hábil. “Pudimos ver que se trataba de un niño que había aprendido el fútbol de la calle. Fue algo especial. Los defensores pasaban un mal día cuando se enfrentaban a Yannick. Sin embargo, por aquel entonces, no tenía un gran volumen físico y atlético para poder superar cuatro o cinco hombres como hacer ahora. Era muy delgado. Aquello lo desarrolló en Mónaco’’, recuerda Ribeiro.

De nuevo se alejaba, esta vez más, de su familia. ‘’Esta es probablemente la mayor diferencia entre Yannick y Mylan (su hermano). No tenía más talento que su hermano, pero tenía una mente de acero y una mentalidad cuyo objetivo era conseguir el éxito a toda costa. Ya muy joven, me dijo que quería convertirse en un jugador de fútbol profesional. Fue tenaz, hizo todo para lograr sus metas”, cuenta Carmen Carrasco a Guillaume Gautier. Y aterrizar en Mónaco fue clave. Para él, para su desarrollo, para su fútbol. Todo cambió durante aquellas temporadas en el Principado.

”El rol de Carrasco en Mónaco fue importante desde el primer momento. En el primer partido de la 2012/13, Ranieri lo pone de titular contra el Tours y marca un golazo de falta, además de dar una asistencia de gol. Ya se había ganado al público del Louis II. Es cierto que rotaba porque había jugadores importantes en plantilla, y él era muy joven aún. Era un futbolista que tendía a desaparecer, era irregular, algo normal en un jugador de su edad. Eso sí, ya dejaba detalles de mucha calidad. En la siguiente temporada (tras ascender) ocurre que llegan jugadores muy importantes como Falcao o James pero él (Carrasco) llega a dejar al colombiano en el banquillo hasta que este explota (James) y es imparable. Cambia muchísimo el rol en su última temporada, cuando se marcha James. Carrasco se convierte en el futbolista determinante del equipo. Todas las jugadas buscan pasar por él. Creo que la marcha de James es clave para que él asuma el rol de líder. Mira sus cifras, las dobla en aquella temporada, su última en el Principado”.

Andrés Onrubia, experto en fútbol francés

Ganó potencia y tren inferior, clave para un puesto en el que su pan de cada día es driblar y superar al contrario. Ya no lo tiraban al suelo con tanta facilidad. Sin duda, aquellas temporadas en el filial del AS Monaco fueron clave para adaptarse a un fútbol al que llegó en plena forma a los 19 años, gozando de minutos y minutos en un plantel que, poco a poco, comenzaba a llenarse de estrellas.

Y llegó el Atlético de Madrid de Simeone. Una llamada de los dirigentes colchoneros primero, otra del técnico argentino después. El belga no necesitaba más. Estaba reclutado para la causa ‘cholista’. Y por un precio muy bajo, visto el rendimiento dado, hasta el momento, en el Vicente Calderón.

”Sabía que aquí el principio no iba a ser como en otros equipos, que cuando compran un jugador casi siempre es titular y tiene crédito. Aquí no es así, hay que merecer el crédito del míster para jugar. Al principio me insistía mucho en que defendiera. En todos los clubes se hace, pero aquí es diferente tácticamente. He aprendido poco a poco, escuchando, y es verdad que al principio fue difícil quedarme en el banquillo o en la grada, pero sabía que podía trabajar y llegar al equipo”

Yannick Carrasco en una entrevista a MARCA

Su historia en Madrid la conocen. Y ya la comentamos más arriba. Llegó, jugó y triunfó. Difícil será encontrar un aficionado del Atlético de Madrid que no esté encantado con el rendimiento del extremo de Vilvoorde. Y es que, el propio término que lo demarca en el campo, ‘extremo’, se queda corto. Yannick Carrasco no se limita a correr la banda y alcanzar línea de fondo. Va más allá. Desborda (es el futbolista que más regates exitosos realiza de todo el Atlético de Madrid tras Filipe Luis y Correa) y centra, sí, tiene un guante, pero trabaja en defensa, se mueve por todo el frente de ataque y golpea desde la frontal. Abarca todo el frente de ataque.

¿Y lo mejor? Tiene 23 años. Lo mejor está por llegar.

Fuente imagen principal: Dean Mouhtaropoulos (Getty Images)

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