La segunda mitad del siglo XIX y el propio siglo XX son considerados los años de la diáspora europea. Durante ese periodo millones de europeos anticiparon lo que ahora se nos muestra como una realidad cruda, el Viejo Continente y su bienestar tenían límites. Irlandeses, alemanes, polacos e italianos, entre otros muchos, partieron hacia América a la búsqueda de un futuro soñado dejando a su espalda vidas pasadas. El hambre y la supervivencia era lo que movía a aquellos soñadores. Hoy, casi un siglo después, otro tipo de aventureros ha decidido seguir los pasos de aquellos que hicieron las Américas. No buscan comida y trabajo, esas necesidades las tienen más que cubiertas en sus países de origen, sino que anhelan fama y reconocimiento. Sebastian Giovinco, de sangre siciliana y calabresa como la mayoría de los italianos asentados en Norteamérica, cruzó el Atlántico a principios de 2015 y 20 meses después nadie pone en duda que su aventura ha sido todo un éxito.

El 19 de enero de 2015 el fútbol italiano despertó sorprendido. Toronto FC y Juventus FC anunciaban el traspaso de Sebastian Giovinco desde el club bianconero a la Major League Soccer (MLS, por sus siglas en inglés). El menudo jugador italiano, apenas se eleva 162 centímetros, decidía abandonar el fútbol europeo a la edad de 27 años con destino a la franquicia canadiense de Toronto FC. Seba, como le llaman en su Italia natal, no pasaba por su mejor momento en el club de Turín, en 5 meses de competición sólo sumaba 258 minutos, pero, aun así, su decisión generó perplejidad. ¿Qué movió al internacional italiano a saltar a la MLS con tan solo 27 años? Hasta la fecha los grandes fichajes de la MLS habían sido jugadores en el ocaso de sus carreras, David Beckham y Robbie Keane (Los Ángeles Galaxy) y Kaká (Orlando City), pero el caso de Sebastian Giovinco era diferente. Con 27 años un futbolista está en la plenitud de su carrera y al atacante italiano no le faltaban pretendientes en la más competitiva Europa. Sin embargo, la decisión estaba tomada y Seba emprendió el mismo camino que muchos de sus compatriotas tomaron en el pasado.

Sebastian Giovinco nació cerca de Turín pero sus primeras patadas al balón pintaban rossoneras. Su padre, trabajador de la siderurgia emigrado al norte, simpatizaba con el AC Milan si bien, eso no impidió que a los 9 años su hijo se integrase en la Academia del Juventus FC. Su compromiso con el club más poderoso de Italia siempre fue total pero en ocasiones se trató de un amor poco correspondido. Tras debutar en el primer equipo con 19 años, lo hizo en la Serie B tras el descenso administrativo de la temporada 2005-2006, la prensa transalpina no tardó en calificar a Seba como el heredero del siempre eterno Alessandro del Piero. El peso de la comparativa nunca incomodó al joven debutante, de hecho su objetivo siempre fue lucir y sentirse el 10 de su equipo, pero el cuerpo técnico turinés no pensaba lo mismo. Primero Émpoli y luego Parma, tras breve regreso a Turín, vieron crecer futbolísticamente a un Sebastian Giovinco que suplía sus limitaciones físicas con talento y goles (en la temporada 2011-2012 anotó 15 goles y dio 17 asistencias con el Parma FC). Sin embargo, su ambición de consolidarse como el playmaker del Juventus FC nunca llegó a cumplirse. Sebastian Giovinco, la hormiga atómica como fue bautizado por su corta estatura, entendió finalmente el mensaje que uno tras otro le mandaban los técnicos juventinos. Su periplo como biaconero había tocado a su fin y sus aspiraciones de convertirse en un líder tenían que cumplirse lejos del Juventus Stadium.

[pullquote]Al contrario que la mayoría de las estrellas llegadas a la MLS, Sebastian Giovinco no eligió como destino una de las ciudades más televisivas de Norteamérica[/pullquote]

Al contrario que la mayoría de las estrellas llegadas a la MLS, Sebastian Giovinco no eligió como destino una de las ciudades más televisivas de Norteamérica. La elegida fue Toronto y su Toronto FC, primera franquicia canadiense de la MLS y bautizada de esta forma por sus propios hinchas. A los ojos del aficionado europeo, la elección de Seba se basó exclusivamente en el aspecto económico. En lo deportivo Toronto FC nunca había sido capaz de superar la fase regular de la MLS pero sin embargo, pocos o ningún club del viejo continente podían estar en disposición de pagar los 7 millones de dólares anuales que durante 5 temporadas ofrecieron desde Canadá al jugador italiano. Sin lugar a dudas lo económico pesó mucho. Si bien, no es menos cierto que el proyecto deportivo de los Reds era ilusionante. De la mano de Sebastian Giovinco aterrizó en Toronto desde Sunderland Jozy Altidore, uno de los jugadores más sobresalientes de Estados Unidos. La dupla atacante formada por ambos, junto a la dirección en la sala de máquinas de Michael Bradley, conformaban un plantel que contribuiría a atizar la expectación en las gradas del BMO Field. Del mismo modo, la propiedad del club, Maple Leaf Sports & Entertainment, prometía inversiones superiores a los 100 millones de dólares para mejorar el estadio donde se reúnen los más de 25.000 aficionados de Toronto FC. El proyecto de la MLS en Toronto había recibido un enorme empujón.

Finalizada la primera temporada de Seba en Toronto la conclusión fue clara. El esfuerzo económico hecho para llevar a Canadá al atacante italiano había sido todo un acierto. En lo colectivo el resultado fue notable clasificándose Toronto FC por primera vez en su historia para los play offs, donde fue derrotado por Montreal Impact en el Derby 401 (denominado así en referencia a la autopista que une ambas ciudades). Lo colectivo había funcionado pero lo alcanzado por Sebastian Giovinco en el plano individual fue de matrícula de honor. No hubo título o reconocimiento que no recayera en el pequeño italiano hasta tal punto que hoy, sólo 20 meses después de su aterrizaje, se habla de Sebastian Giovinco como posiblemente el mejor jugador de la historia de la MLS…

En Norteamérica son muy aficionados a hacer rankings y el ex de Juventus FC lideró en el año de su debut las más importantes distinciones en la MLS: Most Valuable Player (mejor jugador de la MLS), Golden Boot (máximo goleador), Newcomer of the Year (clasificación entre jugadores con experiencia en otras ligas que debutan en la MLS), record histórico combinado de goles y asistencias en una temporada y Best Transaction of the Year (mejor fichaje de la temporada). Hay jugadores a los que un cambio de aires les sienta bien y sin duda la decisión de fichar por Toronto FC ha permitido volver a disfrutar a Sebastian Giovinco.

22 goles y 16 asistencias en una temporada dicen mucho del tipo de jugador que es Sebastian Giovinco. Un atacante con alma de facilitador o un extremo sediento de gol. Cualquiera de las dos definiciones sirve para explicar quién es el número 10 de Toronto FC. Diestro por naturaleza y zurdo ocasional, a Seba se le ve disfrutar como segundo delantero cayendo con frecuencia a la banda izquierda. Allí, a pie cambiado, o no, su capacidad para dormir balones que caen del cielo y ese zigzagueo que recuerda al del astro Leo Messi le convierten en una pesadilla para las en ocasiones frágiles defensas de la MLS. Su amor por el gol nunca le abandona y alcanza su máxima expresión en las jugadas a balón parado. Da igual la distancia, Sebastian Giovinco es un francotirador y como tal ya ha superado a David Beckham como máximo ejecutor de faltas en la MLS.

Su 2015 ha sido para enmarcar y este año parece que nada ha cambiado. Antes de su reciente lesión, que le tendrá de baja el próximo mes, la Hormiga Atómica ya sumaba 16 goles, los mismos que el delantero de NY City David Villa, y 13 asistencias, sólo 2 por debajo del jugador de NY Red Bulls Sacha Klejstan. Los números de Sebastian Giovinco están muy en línea con los de la temporada pasada pero la alegría del turinés seguro que es todavía mayor. Toronto FC, por primera vez, lucha por liderar la Conferencia Este de la MLS en una ajustada batalla con NY City y Philadelphia Union. Las gradas de BMO Field empiezan a soñar que algo grande es posible.

Hacer las Américas se ha demostrado un gran negocio para Sebastian Giovinco. Su juego y su olfato goleador están mejor que nunca y su cuenta corriente es posible que también. Negocio redondo para el italiano, únicamente emborronado por un hecho que le ha traído de vuelta sus pesadillas transalpinas. Este verano Antonio Conte decidió excluirle de la convocatoria de Italia para la Eurocopa de 2016. El seleccionador azzurro pensó que la MLS no era lo suficientemente competitiva y que, tanto Andrea Pirlo (NY City) como Seba, no tenían lugar en el plantel nacional. Antonio Conte está en lo cierto. La MLS no está todavía al nivel de las grandes ligas europeas, pero me temo que infravaloró a Sebastian Giovinco. No es el primero que lo hace, de pequeño le decían que era demasiado bajito para esto del fútbol y el tiempo ha demostrado que en una liga donde el físico se impone el bueno de Seba está triunfando. Todavía tiene 29 años y el Mundial de Rusia está a la vista…

Fuente imagen principal: Vaughn Ridley (Getty Images)

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