El fallecimiento de Julio Humberto Grondona, a mediados de 2014, dio lugar a un espiral de indecisiones, peleas por el poder y discusiones interminables. La clase dirigente que tomó el rumbo del fútbol argentino exhibió su incapacidad para hallar un camino, y la lucha de intereses aún sigue presente. Los diferentes sectores que componen a la Asociación del Fútbol Argentino no dan el brazo a torcer, las determinaciones importantes se aplazan con el fin de sacárselas de encima y analizarlas en el futuro, y lo que hoy es seguro mañana puede no serlo. Una cantidad variada de cuestiones hacen al fútbol argentino, inmerso en un proceso con diferentes posiciones e investigado por la poca transparencia que ha exhibido.

La asamblea acontecida a finales del 2015, en la que se desarrollaron las elecciones, arrojó un insólito empate en 38 sufragios cuando los votantes eran 75.

La asamblea acontecida a finales del 2015, en la que se desarrollaron las elecciones, arrojó un insólito empate en 38 sufragios cuando los votantes eran 75. En medio del caos, intentaron que se realizará nuevamente horas después, pero muchos presidentes de clubes del interior habían abandonado el lugar y ya era imposible. Luis Segura, máximo dirigente de Argentinos Juniors que tomó el testigo de Grondona en AFA después de su deceso, intentaba reflejar su propuesta en la continuidad del modelo instaurado. Del otro lado, Marcelo Tinelli, líder del rating televisivo argentino y empresario, se mostraba como el cambio absoluto después de su buen quehacer como vicepresidente de San Lorenzo. Sin elegir a un nuevo líder, todo volvió a suspenderse y los comicios apuntaron a junio del presente año. En el medio, reuniones, candidatos posiblemente consensuados entre ambas listas y unas elecciones que jamás volvieron a hacerse.

Después de 35 años, en los que la omnipresencia de Grondona gobernó, el fútbol argentino tuvo un vacío de poder. Nadie ha podido hacer frente al gigante y empezaron a hacerse visibles hechos que de ninguna manera hubieran tomado conocimiento público con el anterior mandamás. La AFA prestó dinero a los clubes desmesuradamente; luego, todos los presidentes alzaron la mano a favor de Grondona para que vuelva a ser reelegido. El amiguismo se hizo constante, y así las instituciones fueron acumulando deudas con la casa madre. Ni siquiera el Fútbol Para Todos, programa que implementó el kirchnerismo para las transmisiones por cable de los partidos de Primera y Segunda división, pudo sanar las cuentas. Hoy en día, abogados enviados por FIFA investigan dónde fueron a parar esos ingresos y por qué no se los utilizó para equilibrar cuentas.

Fue en principio la Superliga el tema de discusión al finalizar el pasado certamen en el que se consagró Lanús. Por fuera de la AFA, la idea tenía que ver con la realización de un nuevo campeonato que tomaría las riendas de las primeros dos categorías. El sistema de disputa sería anual, como único elemento diferencial de la competencia, pero contaría con un reparto de dinero mayor. El modelo sería similar al español, tanto que la AFA recibió la visita de Javier Tebas para explicar los pormenores de la situación. Entre disputas y posturas desencontradas, el tiempo se acabó y, cuando parecía que el nuevo formato era posible, vencieron los plazos para enviar toda la documentación a Suiza. Un sinfín de reuniones entre presidentes de clubes selló el acuerdo, pero también debieron aplazarlo hasta el año próximo.

Desde su despacho, Mauricio Macri, presidente de la Nación desde diciembre último, movió sus influencias y se acercó a la toma de decisiones.

Desde su despacho, Mauricio Macri, presidente de la Nación desde diciembre último, movió sus influencias y se acercó a la toma de decisiones. Ya lo había hecho en Boca Juniors, a finales del siglo pasado e inicios del actual, cuando tomó su etapa en el fútbol como plataforma de despegue político. Con un hombre de su confianza como Daniel Angelici (hoy máximo dirigente de Boca), Macri toma participación. El nuevo gobierno nacional ha decidido poner fin al Fútbol Para Todos y abrirá una licitación desde septiembre para que cualquier empresa privada se haga cargo de las transmisiones desde 2017. La Inspección General de Justicia suspendió las elecciones y la jueza María Servini comenzó a estudiar el destino de los fondos públicos.

Según apunta el diario La Nación, Macri se comunicó por teléfono con Gianni Infantino para comunicarle su determinación de ir a fondo para investigar lo acaecido en AFA. El líder de FIFA le recordó los valores independientes del deporte y los problemas de la intromisión estatal, aunque desde el otro lado le respondieron: “O me acompañan o estoy dispuesto a avanzar por mi cuenta. El dinero fue desviado, por eso estamos pidiendo que usted habilite la intervención del Estado”. Por eso mismo, en los papeles la intervención es de la FIFA, aunque también lo es del Gobierno nacional. De ese modo, consiguió aislar a Tinelli y a Hugo Moyano, presidente de Independiente y líder de la Central General de Trabajadores.

Posteriormente a diferentes matices e idas y vueltas, el fútbol argentino está comandado actualmente por una Comisión Regularizadora que posee cuatro miembros. Armando Pérez, quien fuera gerenciador de Belgrano de Córdoba y luego ganador de las elecciones en la vuelta a la democracia del club, es el nombre más importante y el encargado de la última palabra. Pérez consulta muchos movimientos con Macri, y en el último tiempo se ha hecho cargo de las formas de distribuir el nuevo monto de dinero que solventará el Gobierno entre las distintas categorías, las deudas de los clubes y las maneras de clausurarlas, la falta de pago a los jugadores y la contratación de un nuevo entrenador para la Selección Argentina.

“Esto en algún momento iba a darse. Inexorablemente, íbamos a terminar en una cosa así. Si la AFA fuera una empresa, estaría en convocatoria de acreedores. Vamos a dar y a cobrar lo que corresponde, y el club que no cumpla sufrirá consecuencias” – Armando Pérez

Con el Ascenso en pie de guerra, las competiciones estuvieron a punto de no arrancar. Acusando que los ingresos serían insuficientes, decidieron juntarse y amenazaron con realizar marchas si la plata no aumentaba. Diversos jugadores de la división de élite del fútbol nacional se solidarizaron con las categorías siguientes, hasta que el dinero apareció en días recientes y los torneos arrancan el fin de semana. Al mismo tiempo, los jugadores se encontraron en Futbolistas Argentinos Agremiados para ver cómo serán saldadas las deudas y pedir por una representación gremial más fuerte.

En medio del caos, Argentina cayó en su tercera final consecutiva en tres años. La renuncia de Lionel Messi al seleccionado fue un cimbronazo que agravó aún más las cuestiones de fondo. Sin un proyecto que baje desde las altas esferas, el llegar a las instancias finales de las últimas dos Copa América y el Mundial tuvo que ver con la capacidad y jerarquía de jugadores que no pudieron alcanzar la gloria. Un mes luego, Gerardo Martino dejó su cargo, harto de las pocas respuestas de los dirigentes, sin poder desarrollar su idea de juveniles, debiendo llamar en soledad a cada futbolista para los Juegos Olímpicos y sin cobrar su sueldo por siete meses. Diversos clubes, sudamericanos y europeos, optaron por no ceder a sus jugadores, a causa de la cercanía de la competencia de Río de Janeiro con el comienzo de las ligas.

Argentina llegó a Brasil como pudo. Sin tiempo de buscar un nuevo entrenador, Julio Olarticoechea tomó el mando de la Sub 23. Quien fuera campeón del mundo en México 1986 estaba en el equipo femenino y, en un tiempo reciente, había tomado el timón de la Sub 20, luego de dirigir a un seleccionado de la B en una gira europea que poco aportó. Ante la renuncia de Martino, fue a los JJOO por ser el único técnico con contrato en la Asociación. En los primeros entrenamientos, el DT solo pudo juntar once efectivos, y dos de ellos eran arqueros, por lo que no podía armar siquiera un equipo titular. A mediados de agosto, se despidió de la competencia tras una derrota, una victoria y un empate, sin una idea de juego clara e intentando tirar del talento individual, que pudo ser mayor por la cantidad de jugadores que no pudieron ser citados. Finalmente, Olarticoechea puso el pecho en un momento más que delicado, y finalizó siendo otra víctima de la desorganización.

“No se ponen de acuerdo y eso es triste. Esperemos que a partir de ahora se reordene el fútbol argentino y que se apunte a un trabajo serio, a varios años. Para los juveniles tienen que traer gente con proyectos largos” – Julio Olarticoechea

En el medio, Pérez se juntó con muchísimos técnicos argentinos y evaluó sus proyectos y predisposición, para elegir al nuevo entrenador del combinado mayor. Surgieron nombres con ideas de juego tan dispares que fue posible corroborar la ausencia de una línea a seguir. Diego Simeone y su estadía en Madrid lo hicieron imposible, y Jorge Sampaoli recién asumía en Sevilla. Edgardo Bauza, por entonces estratega de Sao Paulo, fue el elegido y debutará en la fecha de Eliminatorias de septiembre. Lo hará con el regreso de Messi, quien ya ha manifestado su deseo de volver, considerando que “hay que arreglar muchas cosas, prefiero hacerlo desde adentro y no criticando desde afuera”.

Las divisiones formativas, al unísono, se encuentran a la deriva. La AFA manifestó recientemente que está dispuesta a recibir carpetas y proyectos desde diferentes lugares para una refundación de las juveniles. Algo similar ocurrió cuando José Pekerman asumió con su proyecto integral en 1994. Tiempo más tarde, el proceso del hoy entrenador de Colombia daría sus frutos y Argentina obtendría una gran cantidad de títulos. Sin embargo, la actualidad dista mucho de ser como aquel tiempo. Sin decisiones, los dirigentes fueron aplazando una cuestión tan importante como la formación, la creación del futuro. Temas como las formas de competición doméstica, la suspensión de elecciones y el lugar desde donde sacar el dinero fueron más importantes. En una entrevista con Clarín, Pérez expresó que la Federación argentina ya había cobrado por el Mundial 2018.

Tras bajarse del torneo Esperanzas de Toulon, la albiceleste viajó al campeonato L’Alcudia con un cuerpo técnico prestado. Lanús ofreció a sus formadores y fue el cuerpo técnico de Ariel Paolorossi el que llevó al equipo hasta la final. Con un gran rendimiento de Lautaro Martínez, accedió al partido cumbre y terminó en segundo lugar tras perder con España. La instancia alcanzada no hace más que demostrar que, aún ante las deficiencias organizativas, el talento innato sigue siendo un aspecto distintivo.

Es una incógnita qué es lo que sucederá a corto plazo en Argentina. Lo que el fútbol dictamina hoy, mañana es modificado, por eso es que nada puede darse por sentado. El comienzo de las ligas fue decidido solo tres días antes de lo que el calendario apuntaba como día de inicio. Parece haber tocado fondo, es momento de un resurgimiento, en un contexto de un Comité Regularizador y la investigación de cada cuenta.

Fuente imagen principal: AFA.

Share This

Compartir

Share this post with your friends!