Para un príncipe nacido en argentina, curtido en Europa y convertido en leyenda en el club de su debut, marcarle dos goles a Crucero del Norte no es nada del otro mundo. Diego Milito, de sangre real y corona europea, venía de liderar a Racing Club para hacerse con el Torneo de Transición, segundo entorchado nacional para la Academia en cincuenta años. El primero, el Apertura de 2001, también tuvo al mayor de los Milito como protagonista tras una galopante crisis institucional, por lo que encontrar un heredero se antojaba una tarea bravísima. A fin de cuentas, ¿cómo se sucede en el trono a un príncipe?

El contrato del Principito acababa en seis meses y su futuro estaba en el aire. Con la esperanza de que la decisión aún no estuviera tomada, todo el estadio al unísono le pedía que se quedara cada vez que se llegaba al vigésimo segundo minuto. Al fin y al cabo, era el único jugador racinguista que ha conseguido hacer que la Acadé sueñe constantemente con salir campeón. Sin embargo, sus planes eran otros. Milito volvió a anticiparse a todos. Para alguien que pasó por todas las inferiores de Racing era inevitable fijarse en los más chicos del predio. Ahí, venido de Bahía Blanca con 16 años, brillaba con luz propia un descomunal proyecto de delantero que tras dos años en el club iba a debutar en Primera entrando por él, empezando a escribir una historia que el propio Milito vio venir. Esos dos tantos contra el colista de Primera serían de los últimos gritos extasiados del Cilindro por un gol suyo; cada vez le quedaban menos minutos 22 en los que aplaudir.

Lautaro Martínez es un chico del interior con insultante facilidad para hacer goles. Así lo certificó en la sexta de Racing, una etapa fugaz como todas las que le quedaban por delante. En apenas unos meses, ya convivía con el primer equipo. “Milito nos apoya en los entrenamientos, tanto a mi como al chico Mansilla. Nos transmite tranquilidad y nos da consejos importantes para desarrollarlos dentro de la cancha. Aprendí mucho desde que subí a entrenar a primera”. Lautaro ya estaba bajo su tutela y la sucesión, en marcha. Sin embargo, los planes del juvenil eran otros. Él no es de sangre real, es otra cosa. No es ese delantero que suple la carencia de un físico diferencial con una excelsa facilidad para el remate. Lautaro posee un físico privilegiado y un dominio diferencial cuando toca correr al contragolpe. Pura agresividad para pisar los talones al rival en salida, devorar espacios y acariciar redes. Dice fijarse en Higuaín y Falcao, y pese a que tiene cosas de ambos, su gran parecido al más alto nivel –pese a medir solo 1,74m- posiblemente sea Diego Costa.

Dice fijarse en Higuaín y Falcao, y pese a que tiene cosas de ambos, su gran parecido al más alto nivel posiblemente sea Diego Costa.

Su técnica le permite bajarlas de todos los colores y su fuerza aguantarle un choque a cualquiera, por lo que quitarle la pelota mientras juega de espaldas es una tarea titánica. Gracias a su notable punta de velocidad, Martínez siempre tira la diagonal para ganar metros, su gran aporte al colectivo y quizá una de sus mejores facultades de cara a adaptarse a hacerse un hueco en la élite. Esa gestión de la pelota con marcador a favor le puede garantizar oxígeno a sus compañeros y minutos de calidad a él mismo. La consolidación del chico dependerá en gran parte en su capacidad para conseguir una mayor agilidad y regate para poder girarse y crear peligro por sí mismo.


Vistas sus cualidades, cabe ver qué tan aprovechables son para el primer nivel. Al fin y al cabo, el bahiense tan solo ha jugado ratos sueltos como suplente en tres partidos oficiales, pero su poderío en categorías inferiores lleva a ilusionarse. Dos meses después de su debut ya sentenciaba a Independiente, el eterno rival, en un partido donde el Rojo iba con titulares y Racing rotaba. Nombrado mejor jugador del último COTIF, ha atraído a varios equipos europeos. El Atlético de Madrid se interesó por él y Valencia tiene una opción preferencial por su traspaso tras la cesión de Rodrigo De Paul en enero. Sin embargo, el Real Madrid ya ha llamado dos veces a su puerta y podría tumbarla con una tercera, en forma de cesión por un año para jugar en el Castilla con una alta opción de compra para los blancos. Todo depende del tiempo de juego que le consiga Sava en un equipo en el que parte como tercer delantero tras la salida de Roger Martínez.

En una tierra donde se ha cantado el Milito hay uno solo hasta la saciedad, Martínez ha encontrado su hueco. Llenar el vacío dejado por Milito es una tarea prácticamente imposible por puro contexto de cada uno. Jamás será el Principito, sus cualidades son otras y su historia también. Si consigue hacerlo olvidar, será a su manera. Si toma el testigo, el Cilindro dejará de ser un reino para convertirse en la República de Lautaro.

Fuente imagen principal: RODRIGO BUENDIA (AFP/Getty Images)

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