La desidia del ser humano nos vuelve a golpear con esta historia que, a día de hoy, nos resulta, por desgracia, tan familiar. Ha pasado una década y la historia de un refugiado es la historia de Pione Sisto, un ugandés que pudo huir de Sudán del Sur, un Estado en guerra, junto con sus padres y sus seis hermanos. Él únicamente tenía dos meses de vida. Aquello fue en 1995 y, a día de hoy, Sudán sigue golpeada por el miedo, que vuelve a amenazar con otra guerra civil. Pasa el tiempo, se escurre la vida y las mismas historias se repiten sin que queramos aprendérnoslas para no repetirlas. Lo justo sería que todas pudiesen terminar como la de Pione Sisto, una de las mayores promesas danesas que, con su nuevo destino, ha confirmado que el ‘club moneyball’ no iba mal encaminado: ya es una realidad. El fútbol de élite le llama y no es en un sueño. Aunque quizá sí en un lugar idílico para sus condiciones: Liga Española y un Celta de Vigo de la mano de Berizzo con el que poder paliar la baja de Nolito; sustituir a Nolito.

Pione Sisto viene de ser un jugador vital para el FC Midtjylland tanto con Glen Riddersholm como con Jess Thorup. De hecho, con 19 años y en su primera temporada como indiscutible, consiguió hacerse con el premio al mejor jugador de la Superliga danesa y, en su segundo año como incontestable, hizo historia junto con el resto de plantel ganando la primera Superliga danesa para el club de Jutlandia. Reflexionando acerca de la adolescente historia del Midtjylland podemos afirmar que nos sería difícil entenderla sin su figura.

Morten Olsen: “Tiene un talento y unas habilidades que pocos futbolistas tienen en Dinamarca. Es un jugador muy habilidoso, que se parece un poco a Christian Eriksen. Pero en su caso no es como apretar un botón… trabaja muy duro y tiene una gran mentalidad. Además puede marcar goles también”

Pione Sisto empezó forjándose desde la banda derecha, desde una situación benigna como volante derecho para, tras una potente arrancada, llegar a línea de fondo y poner el balón sobre el área, una de sus acciones fetén. En Dinamarca siguen, tras más de un par de temporadas, sin poder parar esta jugada. A pesar de ello, desde aquella banda su repertorio se queda pobre y, por ello, con el transcurso de las temporadas, ha ido moviéndose hacia la banda izquierda, desde la que poder mostrar sus potentes diagonales de cara a gol o a un centro cruzado salido de su rigurosa diestra. Con ello pudo demostrar que es un jugador que se puede desempeñar sin ningún problema desde las tres posiciones de la mediapunta, además de defenderse con pasmosidad con su pierna menos ventajosa. En ocasiones es realmente complicado determinar cuál es su mejor pierna, ante todo, por la seguridad que tiene en su golpeo. Le es totalmente indiferente con qué pierna ejecutar, lo hace con la misma contundencia.

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Últimamente Pione Sisto ha venido desempeñándose en el 4-1-4-1 de Jess Thorup como volante izquierdo e incluso alternado con la mediapunta, posición desde la que deja a las claras que no posee una riqueza de recursos excepcional, pero aquellos de los que dispone los ejecuta rayando la perfección y a una gran velocidad, lo que le insufla una enorme confianza en su juego y en sus posibilidades. Lo mejor, además, es que ha ido adquiriéndolos con el paso del tiempo y que aún esconde gestos técnicos por pulir que son realmente interesantes: el último pase o el pase en largo entre otros como el golpeo con el exterior ya asoman. Pione Sisto es jugador técnico del que cabe apuntar también que puede llegar a ser un jugador fundamental al que no le es necesario ubicarse en la gestación de la jugada, pero que tampoco aboga decididamente por las rupturas al espacio. Por lo que sí que aboga es por el protagonismo y, en este sentido, en las ocasiones en las que baja a recibir en busca de balón siempre lo hace con un buen criterio, lo que le permite desahogar al equipo en la salida de balón con una de sus arrancadas desde la misma corona de la medular desde la que encontrar a un hombre libre. Y sin la necesidad de poner poner el partido en peligro.

Sisto hace jugar mejor al equipo sin la necesidad de hilar, por lo que no dispone de una destacada capacidad asociativa, aquel ”paso y me muevo” no entra en su cabeza salvo en contadas ocasiones por partido. Aunque cuando prueba no desentona, como en todas las facetas de su juego. Quizá algo escorado desde la medular se le puedan denotar algunas taras pero donde sorprende que sea tan cerebral siendo un chico tan acelerado es en el área, que, por otro lado, siempre tendría que pisar más. Tiene un temple único para ejecutar un pase o al contrario poniendo el balón en el fondo de las redes. Levanta la cabeza, observa y ejecuta: rapidísimo siempre.

Pione Sisto: “Me veo a mí mismo como un chico de la zona porque he vivido aquí casi toda mi vida, pero eso no significa que no me veo en otro lugar. Yo sé en lo que soy mejor, en el uno contra uno, y cuando me acerco a la meta contraria, donde puedo hacer pases decisivos o disparar”.

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Otra faceta en la que es contundente es en el regate que, en él, es más una competición por esconder más tiempo el balón al final de temporada, con una connotación totalmente positiva. La mencionada velocidad, su potente tren inferior y su pericia hacen muy complicado robarle el balón en zonas peligrosas e imposible pararle en un uno contra uno, donde ayudado por su plasticidad sí que muestra espontaneidad y creatividad. Y, por último, pero no menos importante, recalcar su actitud de cara a robar el balón. Ser un portento físico le permite ir al hombre en cada transición defensiva de sus pertinentes 80-90′ minutos: montón de compromiso. Con sus taras y virtudes es un jugador que quizá pierda algo de fuelle en el juego asociativo, pero que se comporta perfectamente tanto en el juego posicional como en el juego directo o más vertical.

Con estas cualidades sobre la mesa se nos hace difícil augurar un fracaso, aunque también un triunfo inmediato. Quizá le puedan obstaculizar las trabas mencionadas, pero es un tipo que aprende y aprende cada temporada y, con ello en mente, nuestro deber es ser optimistas. Él ya estará trabajando.

Fuente imagen principal: HENNING BAGGER (AFP/Getty Images)

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