En la élite los errores se pagan caro. Y eso es algo que Gianluigi Donnarumma aprendió desde bien temprano. Corría el minuto 56 del partido entre el Milan y el Sassuolo. Hasta ese momento, el equipo rossonero se imponía doblemente en el aspecto numérico; cayó expulsado Consigli, el guardameta rival, por cometer un penalti que Carlos Bacca, quién sino, se encargó de transformar. Todo marchaba. El Milan ganaba, algo que no había conseguido en sus últimos tres encuentros oficiales (sin contar el Trofeo Berlusconi que también perdió frente al Inter), y además lo hacía con un jovencísimo guardameta italiano ocupando la portería de San Siro por vez primera en su carrera.

Donnarumma debutó en Serie A en octubre de 2015, a la edad de 16 años y 8 meses.

A lo largo de los últimos encuentros hasta la fecha, el nivel de Diego López se había alejado de aquel que sí llegó a alcanzar meses antes durante la anterior campaña. Poco después, el español reconocería una lesión en la rodilla que, sin ánimo de excusa, lo mantuvo apartado de los terrenos, y de una titularidad rossonera que hoy más que nunca parece imposible de volver a recuperar. Entonces, en el encuentro, el Milan cometió una falta en la frontal del área. Y Donnarumma, que hasta el momento estaba cuajando una primera actuación de intervenciones con manos y pies que no tardó en arrancar los aplausos del respetable público, ladeó su cuerpo en un equívoco amago. Sus pies apenas se levantaron a escasos milímetros del suelo. En su cabeza, la ecuación parecía del todo resulta. La estirada parecía hecha, así que solamente hacía falta ejecutarla. Cabía la posibilidad de que el balón, distanciando a unos metros más allá del balcón del área, no superase la hilera que sus compañeros emplearon por barrera, pero por si acaso, por si el balón la superaba, dispondría de un salto hacia el palo izquierdo en el que sus casi dos metros de altura harían el resto. Solo un preciso golpeo lo más cercano de la escuadra podría dejar en evidencia su estirada. Pero algo no salió según lo previsto. La comba del esférico superó las únicas cabezas de la barrera que no saltaron, las del Sassuolo, que rápidamente se agacharon a su paso. Y entonces todo resultó en vano. No hubo corrección posible. Los pasitos preparatorios al salto parecieron volverse kilométricas zancadas de distancia, y su estirada, tardía y arrítmica al compás que seguía el esférico, no llegó a evitar el tanto. Domenico Berardi, quien de hacer goles al Milan sabe bastante, lo había vuelto a hacer. Y esta vez, su envío a media altura se coló por el palo que, teóricamente, debería haber sido ocupado por el portero.

Una vez entró el balón [habla del gol de Berardi], no pensé en nada. El partido seguía adelante, y no había tiempo para enfadarse o ponerme a pensar. Después, revisé el partido más calmado en Milanello con Alfredo Magni (preparador de porteros del Milan); muchas veces, frente a la televisión, descubro cosas que me pasaron totalmente desapercibidas en el campo. Reviso incluso como he caminado durante el partido por el área”.

En pleno carrusel del domingo 25 octubre de 2015, San Siro que hasta entonces estaba disfrutando con el debut de una de sus perlas más prometedoras, y que además gozaba de la doble ventaja anteriormente mencionada, enmudeció como suele acostumbrar ante este tipo de situaciones que acaban con el balón en la portería contraria a sus intereses. Aunque esta vez, al silencio no le continúo la tradicional melodía de viento a compás de la insatisfacción, sino que inspiró al unísono un mismo nombre en sus pulmones. Gianluigi Donnarumma quedó postrado ante el que, desde esa precisa tarde de octubre, sería su escenario quincenal, y la realización televisiva pronto se centró en su rostro. Con barba, al contrario que en otras muchas ocasiones se ha podido describir sobre casos parecidos al debut de un futbolista, Donnarumma siempre se ha caracterizado por aparentar algo más de lo que tiene; en lo físico así como en lo futbolístico. ‘Gigio’ siempre ha desarrollado su (corta) carrera con futbolistas de mayor edad. Christian Brocchi, el último entrenador rossonero después de Mihajlovic y antes de Montella, comenzó a llevarlo con el equipo Primavera pese a ser claramente más pequeño que el resto (de edad que no de altura), y terminó por asentarlo como titular al año siguiente; en una trayectoria muy similar a la que ha tenido con el combinado nacional, donde disputó el Europeo Sub-17 del pasado verano, y no pudo continuar en la clasificación del siguiente torneo (también Sub-17) debido a una razón de causa mayor: su debut en el estadio San Siro. En marzo de este mismo año 2016 llegó su debut con la Squadra Sub-21. Donnarumma, que ya tenía 17 años, se convirtió en el futbolista más joven en debutar con la selección en dicha categoría.

¿Ser el portero del Milan durante los próximos 20 años? La idea de renovar es algo que agrada mucho. Y el sueldo, no es algo que me quite el sueño… Todavía no tengo edad ni para conducir un coche. Conceptualmente, no tendría problema alguno en realizar toda mi carrera en un mismo club. Y, como siempre he sido aficionado al Milan, digo que portar algún día el brazalete de capitán sería todo un sueño. Algo así como el coronamiento de mi carrera. Obviamente, todo deberá llegar a su tiempo”.

Pese a contar con solo 16 años y 8 meses en el momento de su debut frente al Sassuolo, dicha hazaña no entró sin embargo en el libro de los récords, ya que dicho hito continúa hoy perteneciendo a Paolo Maldini: que se estrenó como profesional dos meses antes que nuestro protagonista (16 años y 6 meses). Hachim Mastour, otro milanista, pudo reventar el récord del laureado defensor italiano, pero Clarence Seedorf -por entonces entrenador del Milan- decidió no darle entrada al campo en la última jornada de la temporada 2013/14. El joven, por aquel entonces de 15 años y 11 días, no ingresó en una jornada que, fruto del azar, también contaba con el Sassuolo como rival. Incluso el propio Donnarumma pudo batir sus propios registros, bajo las órdenes de Filippo Inzaghi. El portero apenas contaba con 15 años, y viajó como tercer cancerbero del equipo debido a la lesión de Agazzi, en el que a la postre sería el último partido del ‘Pippo’ desde el banquillo milanista. Sin embargo, debutó otro joven de la cantera, Davide Calabria, bajo la atenta mirada en la banda de un predestinado que, ni en sus mejores sueños, podría imaginarse que apenas unos meses después sería él, y además como titular, quien se vistiese de corto y con los guantes en el mismísimo feudo de Milán.

La decisión de Mihajlovic de hacer debutar al portero, bajo una necesidad máxima de resultados, se produjo la misma tarde de antes del encuentro (frente al Sassuolo). Aunque Donnarumma, en verano, ya se había vestido para jugar con el Milan en la International Champions Cup de 2015, sustituyendo a Diego López y protagonizando la tanda de penaltis frente al Real Madrid; donde detuvo un lanzamiento a Toni Kroos y erró en su duelo directo con los pies frente a Kiko Casilla (10-9 ganó el Real Madrid). Por edad, saltó al césped antes que otros como Buffon o Peruzzi; quienes debutaron a la edad de 17 años. Aunque su debut, como portero de club, tampoco fue el más temprano. En marzo de 1980, a los 16 años y 6 meses, Gianluca Pacchiarotti realizó su primera y única aparición en Serie A, ocupando los últimos minutos de la portería del Pescara en un partido frente al Perugia (que acabó con victoria abruza por un gol a cero).

Desde aquella fecha, Gianluigi Donnaruma dispuso como titular en las restantes jornadas de liga además de la final de Coppa (pese a que las rondas previas del torneo fueron cosa de Christian Abbiati). Su corta edad, así como la complicada situación en la que se ha visto inmerso el Milan durante los últimos años, no fueron impedimento para que el joven nacido en Castellammare di Stabia, una provincia de Nápoles, se erigiera como uno de los mayores talentos bajo los palos de todo el continente europeo. Canterano de la escuela del Nápoles, aunque aficionado al Milan debido a su hermano Antonio, también portero profesional que llegó a formar parte de las categorías inferiores rossoneras y, a día de hoy, guardameta (suplente) en el Genoa, provocaron que Gianluigi rechazara una oferta del propio Inter con tal de cumplir su sueño de jugar alguna vez para el Milan. Dicho y hecho. El caos defensivo del club milanista pronto acentuó el protagonismo sobre su portero que, pocas semanas después de su estreno, se convirtió en el guardameta con más intervenciones por partido de la Serie A. Admirador de Buffon, por su trayectoria, y de Neuer, por sus conceptos técnicos; Donnaruma es un portero ágil, pese a sus 197 centímetros de altura, con buen vuelo para despejar balones con altura, así como para salir por alto para atrapar cuando es necesario, aunque también se caracteriza por un desparpajo (en ocasiones que lleva incluso a cortar la respiración de sus propios aficionados) para jugar con los pies. Una faceta que, él mismo reconoce, debe seguir mejorando.

Recuerdo que el míster [Mihajlovic] me anunció mi titularidad el día antes del partido frente al Sassuolo. Me llamó al vestuario, me dio un pequeño discursó y me comunicó su elección. No podía creerlo. Tras el entrenamiento corrí a llamar a mis padres, y ambos marcharon desde Castellammare para venir a verme al partido. Fue un día difícil. En el autobús de camino al estadio uno se encuentra con sensaciones muy particulares. Pero… salté al césped, toqué el larguero y entonces solo pensé en una cosa: jugar”.

Las comparaciones siempre resultan odiosas. Aunque, en este caso, la misma resultó inevitable. Debutó algo más joven que, para muchos, su antecesor Gianluigi Buffon y el futuro parece destinado a cruzarlos. Debido al precoz impacto que supuso su irrupción en la élite, su carácter así como cualidades técnicas mostradas sobre el césped llegaron a situarlo en las quinielas como el sustituto favorito a relevar a Mattia Perin -debido a su grave lesión de rodilla- como suplente de la Nazionale. No acabó entrando en la convocatoria de la Eurocopa, en detrimento de otros guardametas más experimentados -y de máxima confianza para Antonio Conte- como Pastore Sirigu y Federico Marchetti. Aunque, el joven del Milan, ya resultó meses antes bendecido por el propio Buffon, en la previa del encuentro entre el Milan y la Juventus: [Donnarumma] puede hacer una carrera extraordinaria. Debe pensar en crecer con la calma necesaria, para no caer en la presión de estar entre los grandes, aunque, eso sí, ya ha saltado al césped con 16 años y vistiendo la camiseta del Milan… y ha sabido mantenerse al margen de la presión mediática; eso es símbolo de su grandeza. Ha debutado un año más joven que yo, y las señales apuntan todas en una misma dirección. En sus primeros partidos ya ha demostrado que podrá realizar una carrera fantástica. Yo, de corazón, le deseo toda la suerte del mundo. Y, si tuviese que darle un consejo, le diría que buscase madurar lo más rápido posible, para entender qué cosas son las correctas y cuáles no del entorno que nos rodea diariamente”. Con un adiós de Buffon que, cada año se avecina más cercano (él mismo reconoció sus intenciones de retirarse tras el próximo Mundial de 2018), el guardameta del Milan apunta a ser su principal sucesor por el puesto; en un relevo, eso sí, no necesariamente inmediato, ya que Italia (por suerte) cuenta con muy buenas garantías entre sus candidatos.

Pues, como decíamos, Donnarumma no es el típico joven de 17 años. Y esa confianza, impropia para cualquier otro joven de su quinta, lo convierte en un portero distinto. De esos que resultan estar tocados por algo, y que parecen encaminados desde bien temprano a abrazarse al éxito. Por ahora, él mismo se mantiene sereno pese a su situación profesional; pues, pese a su incremento salarial y contractual firmado en el pasado mes de marzo, continúa viviendo con sus amigos en un piso para estudiantes, a la vez que compagina los entrenamientos con las clases de su carrera universitaria de Contabilidad. Sobre el césped, sus paradas a lo largo de la temporada -y de mucho peso en las últimas jornadas, donde deslumbró con sus imposibles estiradas en dirección hacia ambas escuadras-, terminaron resultando fundamentales para que el Milan pelease hasta el final de la campaña por conservar sus aspiraciones de jugar en Europa la siguiente temporada (2016/17). Aunque el destino, con cierto toque romántico, quiso que fuera el Sassuolo quien terminara ocupando ese puesto con ronda previa a la UEFA Europa League. El Milan deberá esperar a la próxima campaña, que ya se encuentra a pocas semanas del arranque, para recuperar una gloria que dejó escapar hace ya tiempo. Y para ello, para no continuar alejándose de la misma, ha otorgado la responsabilidad de no seguir encajando golpes a un joven que todavía no alcanza la mayoría de edad, aunque su apariencia tanto dentro como fuera del campo choque con la fecha que refleja su carnet de identidad. Es, fruto de la ironía, el caso antagónico al que sucede con el histórico (y desde hace tiempo irreconocible) equipo de la ciudad de Milán.

Fuente imagen principal: Emilio Andreoli (Getty Images)

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