A lo largo de los siete años y medio que duró su estancia en la capital lombarda, donde consiguió levantar una Serie A, una Copa, una Supercopa de Italia, dos Champions, dos Supercopas de Europa y un Mundial de Clubes (porque sí, hasta hace no muchos años el Milan ganaba títulos), el paso de Carlo Ancelotti por Milán siempre quedará marcado por el debate de si era él, o Silvio Berlusconi, el encargado de hacer las alineaciones del primer equipo. Tertulia que tanto el entrenador como el todavía máximo mandatario rossonero siempre se han encargado de zanjar a favor de Carletto, y que él mismo quiso demostrar con la publicación de su libro (Mi Árbol de Navidad); ahora, una década después de todo esto, la malévola teoría acerca de Berlusconi y la rentabilidad de sus operaciones vuelve a incendiar portadas, platós y barras de bar.

A pocas semanas del cierre de la 2015/16, y de que el propio Berlusconi anunciara su despedida reiterando que solo cedería la entidad a alguien con la suficiente capacidad (económica, claro) de devolver al Milan a la primera línea del fútbol italiano y también europeo; y sin dar todavía por cerrado el candidato a dirigir el buque rossonero la próxima campaña, las numerosas turbulencias que se produjeron con la (incomprensible) salida de Sinisa Mihajlovic, la consecuente incorporación de Cristian Brocchi y, a lo que hay que añadir, la casi segura negación de Unai Emery, ha hecho soplar el humo de los rumores en dirección al neerlandés Frank De Boer. Por lo que, sin todavía entrenador fijo y, por lo tanto, proyecto definido, en un alarde de su intocable poderío Silvio Berlusconi ha decidido dar un paso adelante en la confección del próximo Milan con la contratación de Gianluca Lapadula. El fichaje no solo supone un zarpazo sobre rivales como el Napoli o la Juventus, también interesados en la contratación del delantero, sino la confirmación a la tremenda potestad que, 30 años después, mantiene Il Cavaliere sobre cualquier decisión del cuadro milanés.

A sus 26 años de edad, el Milan será su 12º club como profesional.

Hablar de Gianluca Lapadula, el nuevo fichaje del Milan, es hacerlo de un coleccionista de cesiones. Turinés de nacimiento y confeso seguidor bianconero, Lapadula entró a formar parte de las categorías inferiores de la Juventus con tan solo seis años de edad. Marchó a los catorce para probar fortuna en el Rivoli y posteriormente en el Treviso (y, curiosamente, los ocho años que estuvo en la cantera de la Juventus han completado su contrato más largo hasta la fecha). A partir de su salida de la ciudad natal, la carrera se convirtió en una ida y venida constante. Firmó por el Parma en el año 2009, y la competencia por el puesto le obligó a hacer las maletas a diferentes puntos del territorio, tanto dentro como fuera de Italia. Puesto que en el extenso currículo de Lapadula no solo hay equipos del Calcio, también de San Marino o incluso de Eslovenia. Sin todavía acercarse a la treintena de edad, el futbolista ya cuenta con los dedos de ambas manos (y la necesidad de una tercera) su extensa trayectoria profesional: Pro Vercelli, Calcio Ivrea, Parma, Atlético Roma, Ravenna, San Marino Calcio, Cesena, Frosinone, Gorica, Teramo y, por último, el Pescara.

Sin embargo, la 2015/16 ha sido la temporada de su explosión definitiva. O, al menos, de su reconocimiento. Llegó gratis al Pescara, procedente del Parma, debido a la quiebra económica que asoló al histórico Ennio Tardini durante el pasado verano de 2015. Ya en el equipo de la costa, y de la mano del también ex rossonero Massimo Oddo, el punta italiano ha conseguido su primer gran reto como futbolista profesional: un ascenso a la Serie A. Y no de cualquier forma, pues Lapadula ha sido artífice de hasta una treintena de goles (en sus 45 partidos disputados), muchos de ellos de una especial trascendencia, como los conseguidos durante el Play-Off por el ascenso; donde marcó dos tantos al Novara y uno al Trapani, en la fase final.

Pero, ¿cómo es el nuevo fichaje del Milan? A sus 26 años de edad, y sus casi 180 centímetros de altura, Gianluca Lapadula no es el clásico ‘9’ de área. Zurdo por naturaleza, una de las principales características del italiano reside en su golpeo, así como en su punta de velocidad, algo que lo convierte en un delantero de lo más interesante con espacios por delante. Potente y preciso, su disparo con la parte interior de la bota le hace de un buen lanzador a balón parado, si hablamos de cualquier infracción que se cometa a pocos metros de la frontal del área; competencia directa para Keisuke Honda y Giacomo Bonaventura, en cuanto a libres directos se refiere. Además de su gambeteo con la pierna izquierda, siendo un atacante de lo más autosuficiente (gracias, en parte, a su carácter); es su tremendo olfato, lo que le hace estar siempre en el momento indicado para marcar. A lo largo de esta temporada en la Serie B, a Lapadula lo hemos visto anotar goles de todo tipo: desde jugadas individuales, a balón parado, manejando recursos acrobáticos en el remate, de cabeza y también empujando asistencias.

Gianluca Lapadula, sobre su propio fútbol: “Alessandro Del Piero siempre ha sido mi referencia futbolística, fue un delantero superlativo. Hoy me veo reflejado en Simone Zaza: jugamos con la misma intensidad, pero en cuanto a calidad posiblemente él sea mejor futbolista. Quizás, también puedo tener cierto parecido con Jamie Vardy, ambos somos muy determinantes en los últimos metros, aunque él se maneje mejor con la pierna derecha”.

Con su fichaje, el Milan no solo se asegura un delantero con vistas de futuro, sino también refuerza así el principal quebradero rossonero durante la anterior campaña. Tras la lesión en el tobillo de Mbaye Niang a finales de febrero (víctima de un accidente de tráfico), que lo tuvo apartado de los terrenos de juego hasta hace pocas semanas, con la temporada 201/16 a punto de agonizar, cuando pudo volver a correr con normalidad; el Milan desesperó por encontrar al compañero ideal de Carlos Bacca (que, pese a todo, cerró la campaña con 18 dianas en su cuenta particular). Ni Ménez, Luiz Adriano o Mario Balotelli, los otros tres delanteros del primer equipo, respondieron a las expectativas y quien más perjudicado salió de todo esto fue el propio Sinisa Mihajlovic que, tras encontrar el equilibro de fútbol y también de puntos a partir de un 4-4-2 con la dupla del colombiano y el francés en el frente de ataque, la lesión de éste último desencadenó en una pobre racha de resultados que terminaría con el serbio siendo relegado del puesto. A pocas semanas del final, rozando los puestos de Champions League y con la final de Coppa Italia (frente a la Juventus) aún por disputar; el despido del técnico se tradujo en el enésimo bandazo por parte del excéntrico mandatario.

Sin embargo, no todo son connotaciones positivas en cuanto a la nueva incorporación rossonera. Con el reciente resquemor de los Luiz Adriano, Ménez o Balotelli aún muy presente, la primera incógnita se encuentra en la capacidad de encaje que tendrá Lapadula, de acuerdo a las exigencias que atañen en estos tiempos al equipo de Milán. A fin de cuentas, nadie puede olvidar que, a sus 26 años de edad, el combinado rossonero será su primera aventura en un club de la élite. Aunque sí bien es cierto que, no al alcance de todos, se sitúa la responsabilidad de echar sobre sus espaldas el ascenso de un equipo a la máxima categoría del fútbol italiano, como sí ha hecho Lapadula esta temporada sin ‘borrarse’ de ningún compromiso. Mientras que la segunda tiene que ver con su participación nacional. Como ya hemos dicho, Lapadula nació en Turín, aunque posee raíces (maternas) con sangre peruana. A la espera de una llamada por parte de Antonio Conte que, pese a sus envidiables registros durante esta temporada en Serie B, jamás llegó a producirse; hace pocas semanas, aún con la temporada en juego, el propio Ricardo Gareca viajó hasta Italia (acompañado de la madre del futbolista) para intentar convencerlo de que formase parte del combinado peruano en la presente Copa América Centenario. La presencia de la madre en la reunión no solo fue utilizada como un instrumento para ablandar la decisión del delantero (que, a día de hoy, continúa siendo negativa), sino que también ejerció como traductora, puesto que Gianluca Lapadula no maneja el castellano. Por el momento, y mientras Lapadula decide su futuro internacional y el Milan aclara su banquillo para la próxima temporada (donde tampoco jugará competición europea alguna), Silvio Berlusconi ya tiene atado a su nuevo delantero centro. Las malas lenguas ya hablan de que, visto de otra forma, el candidato a hacerse cargo del vestuario de San Siro ‘solo’ deberá buscar a diez titulares más que acompañen al nuevo fichaje de Silvio Berlusconi.

Ricardo Gareca, seleccionador peruano, sobre Lapadula (febrero de 2016): “Ponemos interés en todos los jugadores del mundo que tengan la posibilidad de ser peruanos. Lo de Lapadula no es de ahora, sino de hace ya tiempo. Tenemos interés en él, y por ello viajé a visitarlo, pero eso no acredita que vaya a ser convocado. Él tiene un gran interés. Es una decisión difícil, no conoce Perú y no habla español. Sin embargo, yo a ningún jugador con el que hablo le digo que va a ser convocado y que va a jugar seguro. Podrá ir, pero yo no le aseguro la titularidad a nadie. Necesita más tiempo para decidirse y sabe que tiene las puertas de la selección abiertas”.

Fuente imagen principal: Giuseppe Bellini (Getty Images)

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