Si preguntas al primer aficionado a los videojuegos de fútbol -ya sea el FIFA, el Football Manager  o cualquier otro- que se te venga a la mente si conoce a Viktor Fischer, te aseguro que la respuesta será afirmativa. Hace tres años, en 2013, no había absolutamente nadie que no le hubiese fichado para su partida en el videojuego de turno. Fischer era la típica promesa que ya despuntaba en un equipo de cierto nivel y que los diseñadores le hacían rozar la excelencia en la consola pasados unos años. Apenas era mayor de edad, pero ya se esperaba de él que fuese el próximo extremo izquierdo del Manchester United o el Bayern de Múnich.

Fischer debutó en la Johan Cruijff Schaal (supercopa neerlandesa) 2012/13 ante el PSV. Fue titular y las cosas no fueron del todo bien, ya que el Ajax perdió 4-2. Esa temporada fue entrando poco a poco en la dinámica del primer equipo hasta consolidarse en el once titular del mismo gracias al partido que se marcó en casa del PEC Zwolle a principios de noviembre. El resultado de aquel partido fue el mismo que el de su debut, 2-4, pero esta vez a favor de los rojiblancos. De los cuatro goles de aquella noche, Viktor anotó el segundo y el tercero y asistió en el cuarto a Siem de Jong.

Fue un boom. Desde entonces jugó once partidos seguidos de Eredivisie, y llegó a ser titular en la última jornada de la fase de grupos de la Champions en el Santiago Bernabéu. Los números de su primera temporada en el Ajax le hacían ilusionarse a cualquiera: en sus 27 partidos entre liga y copa, anotó 12 goles y regaló 6 asistencias. Participó en un gol cada 107 minutos. Con 18 años nada más. Esa temporada hizo que Morten Olsen le abriese las puertas de la selección absoluta danesa para poder debutar en un amistoso ante Turquía.

La historia de Fischer es muy simple. O quizás no, pero la hemos visto tantas veces que así nos lo parece. Viktor es ese jugador con una proyección brutal que un día cayó lesionado de gravedad y desde entonces no volvió a ser el mismo. Uno más en esa lista de jugadores que las lesiones les arrebataron lo que con esfuerzo y sacrificio se habían ganado. En el minuto 12 del Ajax – AZ Alkmaar, Fischer cayó lesionado. Era una lesión muy grave, pero nadie pensó que podría estar fuera de los terrenos de juego durante trece meses. Trece. Un año y un mes. Todo ese tiempo parado no la hace bien a nadie y, obviamente, muchísimo menos a un joven futbolista que necesita minutos y que está en el momento clave de su carrera, donde se verá si el chico ‘vale’. Aquella rotura le cortó la progresión de inmediato.

En la misma semana de la lesión, un joven Ricardo Kishna de 19 años debutó con el primer equipo. En el mismo partido de la lesión de Fischer, ante el AZ, Kishna salió por Bojan en el descanso y marcó el 3-0 del equipo. A partir de entonces, y ya también para la siguiente temporada, el ahora extremo de la Lazio se convertiría en un habitual de los onces de Frank de Boer. Empezó la siguiente campaña, la 2014/15, y salió otro joven extremo regateador de la cantera del Ajax. Se llamaba Anwar El Ghazi, y junto a Kishna se repartieron las dos bandas del Amsterdam ArenA. Además, en invierno se fichó a Daley Sinkgraven, quien también podía jugar tirado a la banda. Le habían encontrado sustitutos a Fischer.

Llegó abril y Viktor se recuperó de la lesión. Podía volver a jugar con el primer equipo tras probarse varias veces con el equipo filial. El club promocionó su vuelta como lo merecía, y los aficionados le recibieron de la mejor manera posible. Pudo jugar los últimos cuatro partidos de la primera Eredivisie que Frank de Boer no ganaba, y en las jornadas 33 y 34, en ambas saliendo como titular, marcó tres goles. Se tenían buenas sensaciones, parecía que la lesión de la que acababa de salir había durado dos semanas y no más de cincuenta.

Le costó entrar con regularidad en el once en el inicio de la nueva temporada, pero no se hizo esperar demasiado. Para octubre ya estaba al 100%, recordando a ese chavalín con el pelo de punta que volvía locos a todos sin haber cumplido todavía la veintena. Encaraba, regateaba, y se marchaba. Tenía una rapidez de movimientos espectacular, las piernas se le movían solas. Era pura verticalidad, explosividad y desborde. Además, volvía a ser decisivo: en diez jornadas marcó siete goles y asistió tres veces. Pero aquello fue un espejismo.

A Fischer se le apagó la chispa. Daba la sensación de que no se sentía cómodo, no jugaba feliz. No por la lesión –o quizás sí-, sino en general. No estaba. Incluso cuando llegó la repesca de la Euro 2016, en la que Dinamarca se jugaba clasificarse ante Suecia, no dio su mejor nivel. De hecho, en la ida fue sustituido a los diez minutos de la segunda parte y en la vuelta, con el marcador en contra, ni salió a jugar.

Cuando quiso reaccionar a su situación, el fuerte carácter que le había caracterizado siempre se volvió en su contra. Estaba lleno de ansiedad, y esta le impedía tener las ideas claras. Pasó por esta fase en el peor momento posible, cuando al Ajax le costaba más conseguir una regularidad en su juego y los resultados se resistían más de lo normal. El problema que el Ajax estaba padeciendo era el que había sufrido durante toda la temporada, la falta de creatividad en la frontal y el juego entre líneas. Y Fischer no era la solución. De hecho, restaba. Esa ansiedad por demostrar su valía le hacía muchas veces pecar de individualista en momentos clave de los partidos. Entrenador y afición encontraron la fuente de su desesperación en él, quien una vez prometió tanto y quien ahora estaba apareciendo tan poco.

¿Qué se puede esperar de él en la Premier? Principalmente, que vuelva a ser el que un día fue. Si lo consigue, no tendrá demasiados problemas en ser un fijo para Karanka y ser determinante en una de las mejores ligas del mundo. Si por algo se caracteriza la Premier League es por premiar las individualidades, y Viktor es un talento brutal. Un jugador de los que marcan diferencias por sí mismos, y en un equipo de media-baja tabla puede ser muy importante durante la temporada. Esperemos que las lesiones le respeten y solo él pueda decidir su futuro en el fútbol.

Fuente imagen principal: Bryn Lennon (Getty Images)

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