”No conozco los nombres de los jugadores del ODD, pero tienen nivel. Sobre todo su extremo derecho e izquierdo”. Estas eran las últimas declaraciones de Hummels tras disputar un arduo encuentro de ida ante el Odd en la fase previa de la UEFA Europa League. Segundos más tarde, cuando el periodista noruego puntualizó que el jugador que galopaba por la banda izquierda no era más que un adolescente de 17 años, Mats no lo creyó: “¿Qué? ¿Tiene 17 años? ¡¿Qué demonios?! Él estuvo rapidísimo. Lo hizo muy bien”

Ødegaard fue el primero y tras él aparecieron jóvenes talentos noruegos como Iver Fossum, Kristoffer Aje, Henrik Bjørdal, Sander Svendsen, Konradsen o incluso Sondre Rossbach.

Aquel jugador del que hablaba Mats Hummels procede de la nueva hornada de joyas noruegas que han acabado por surgir tras la fulgurante aparición de Ødegaard a los 15 años de edad en el Strømsgodset. Con Martin se abriría la veda. A partir de ahí, surgirían diamantes de un valor y corte similar como Iver Fossum, Kristoffer Ajer, Henrik Bjørdal, Sander Svendsen, Konradsen o incluso Sondre Rossbach, compañero de Zekhnini en la portería del Odd y también titular en el duelo ante el Borussia Dortmund en Skien que haría las delicias de los aficionados noruegos. Aficionados que, con razones de peso, sueñan con colarse en alguna que otra competición continental. Hecho para nada desdeñable con la generación de jóvenes mencionada. Todos vienen siendo exponencialmente importantes en sus equipos, y ninguno supera la veintena.

Rafik tampoco supera la veintena y ya se ha asentado en el once titular del Odd del experimentado Fagermo y desde el 12 de enero disfruta de la mayoría de edad. El periodista de la VGTV no mintió y tampoco fue una casualidad que Mats Hummels se fijase en él, sobre todo en su velocidad. Impresiona.

Rafik Zekhnini es un jugador ideal para un equipo que viva de las transiciones y en busca del error ajeno, labores en las que colabora enérgicamente en el Odd. Es ideal en el contexto mencionado por su viveza. Es un jugador eléctrico que entra en combustión al entrar al pisar el césped, por lo que es difícil verle desconectar en un partido. Siempre lo intenta y, cuando lo hace, en su viveza prioriza los movimientos al espacio a pesar de tener aptitudes para poder intentar destacar en los movimientos de apoyo; en los que situarse en el inicio y dirección de la jugada. Lo ha hecho por momentos, pero la responsabilidad de situarse en la base debe esperar. Es un jugador vertical, que no ingenuo. Si entiende que no hay opciones de superar al contrario con su superior uno contra uno, da un pase atrás y hace al equipo respirar. Mientras tanto, él ya estará buscando un espacio al que atacar.

Palabras de Fagermo en la rueda de prensa posterior al encuentro que dio a conocer a Zekhnini, entrando en una comparación con Ødegaard: “Rafik tiene mayor potencial que Martin Ødegaard, que tiene, por supuesto, una técnica extraordinaria y un mejor juego de pases. Pero la intensidad y la velocidad de Rafik Zekhnini es extrema. Él es mejor en el regate e inquietando defensas. Eso es lo que le permitirá superar a Ødegaard”. 

Viene partiendo desde la banda izquierda, a una altura algo superior a la divisoria; actuando como extremo izquierdo en las transiciones ofensivas y como interior izquierdo en el repliegue, situándose tanto en el 1-4-3-3 como en su actualización al 1-4-1-4-1 en los archiconocidos esquemas de Fagermo, con 8 temporadas a sus espaldas como buen tutor de sus pupilos. En dichos esquemas, independientemente de que su equipo busque más la posesión (1-4-3-3) o el contragolpe (1-4-1-1). Su situación de confort será atacando el espacio entre el lateral y el defensa central, una situación que intenta provocar en cualquier resquicio y donde es letal por su extraordinaria velocidad y calidad técnica. Y por su ímpetu, un extra en sus facultades teniendo en cuenta su físico que, quizá, tenga que trabajar en su afán por escalar hacia una liga con mayor solera. Hablamos de un chico extremadamente delgado, pero que cuenta con unos, a priori mediocres, 179 cm de altura. A pesar de ello, esta altura le permite emparejarse en algunos momentos con el lateral, no mucho más alto y rápido que él, robarle el balón, realizar un intento de proteger el mismo con su físico y volar. Eso sí, siempre se levanta. Rafik ya empieza a entender cómo utilizar su cuerpo. También cabe decir que cuando está en pie su disposición para robar el balón en una presión alta es buena. No será tarea fácil encontrar un pase limpio para los laterales rivales y, si el defensa es algo torpe, el robo estará asegurado. Y esto en la liga noruega es oro.

Refiriéndonos a su físico también es oro su elasticidad, que le permite concebir jugadas cada vez más inverosímiles en proporción a la confianza puesta en él. Sus filigranas cada vez son más certeras en concordancia con su mejora en el primer control. Evolución trascendental sabiendo de su velocidad explosiva. Dicha confianza, al igual que su rendimiento, viene subiendo exponencialmente tras asentarse en el once titular en la actual temporada, con la que cuenta con una asistencia y un gol en acciones para nada desdeñables. Dicho esto, su registro goleador es bajo y no deja la sensación de incrementarlo hacía cifras importantes a pesar de encontrarse en la banda izquierda; ideal para sus conducciones y, por lo tanto, para probar suerte desde la corona del área con la diestra, su pierna dominante. Tan sólo ha marcado un gol de esta índole en su veintena de partidos disputados como profesional. Los demás goles han sido más bien fruto de llegadas al área o situaciones provocadas dentro de la misma, donde no desafina precisamente. A pesar de no disponer de una diestra prodigiosa, sí dispone de una zurda con la que actuar con una familiaridad pasmosa. Otro extra, sabiendo además el tipo de juego practicado por el Odd y en Noruega, en el que los centros adquieren una importancia sustancial en el juego directo. En estas acciones es un jugador a considerar. Sabe zafarse con suficiencia de su rival y tiene el temple necesario para ejecutar cualquier envío, ya sea por alto o a ras de césped, con la seguridad y la tensión precisa. De hecho, en el último cuarto del campo tiene una eficacia considerable, mucho mayor que en un puntos más retrasados como la línea divisoria que, como hemos comentado, debe esperar para ser una zona de acción a considerar.

Más allá de sus prometedoras cualidades físico y técnicas también cabe resaltar su mentalidad. El jugador noruego se agranda cuando su equipo necesita profundidad. Necesita un gol. Necesita el gol. Con 18 años no le amilanan estas situaciones. Pone su viveza al servicio de su equipo y ya es capaz de agitar las gradas del Skagerak a disposición para engullir al equipo rival. Ya lo ha conseguido en un par de encuentros y promete hacerlo durante muchos años. Por el momento queda esperar, al igual que lo hacen equipos de alcurnia como el Manchester United o el mismo Borussia Dortmund. La élite de las élites ya acaricia su puerta, por el momento, ubicada en Skien. Su casa.

(Vídeo de elaboración propia)

Fuente imagen principal: Trond Tandberg (Getty Images)

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