Seguramente, tú también habrás escuchado en alguna tertulia de bar que otra la famosa frase “Guti, si hubiese querido, podría haber sido el mejor del mundo”.  Dejando de lado la posible –o no- exageración, lo que todo aficionado al fútbol tiene claro es que Guti, como tantos otros, si hubiese querido podría haber hecho que guardásemos mejor recuerdo del talentoso centrocampista español que terminó con solo catorce internacionalidades en sus quince años de profesional. Y como Guti, miles de futbolistas podrían haber sido más grandes de lo que dicen sus Wikipedias. Demasiada vida social, exceso de personalidad o no tener abuela les lleva a no sacarle el máximo rendimiento a sus piernas. Ellos mismos son sus propios enemigos.

Con tan solo 11 años, Ziyech ya despuntaba tanto que el Heerenveen lo fichó.

En el perfil deportivo, en realidad Hakim Ziyech no se diferencia demasiado del ejemplo que he elegido para explicar a este tipo de futbolistas. Zurdo, mediapunta, mucha imaginación, una pizca de locura y toneladas de talento sin ningún tipo de límites. En la faceta personal, Hakim nació en Dronten, pero es de los muchos niños neerlandeses que a pesar de haber nacido en Europa tienen ascendencia marroquí. De pequeño tenía que ser igual de genio que de mayor, ya que con tan solo 11 años llamó la atención de los ojeadores del Heerenveen mientras jugaba en las categorías inferiores del club de su ciudad natal, el ASC Donten. Pronto debutaría con el primer equipo, apenas con 19 años, de la mano de un mito como Marco van Basten. En su primer partido como profesional, en una previa de Europa League ante el Rapid de Bucarest, ya dio una asistencia. Pero no fue hasta la temporada siguiente cuando empezó a aparecer con regularidad en los onces iniciales del Heerenveen. En esa temporada, la 2013/14, hizo 11 goles y 10 asistencias en 36 partidos. Con 20 años, participaba en un gol de su equipo una vez cada dos partidos. Como no podía ser de otra manera, llamó la atención de todos los clubes del país. Y aquí se le presentó el primer reto serio al bueno de Hakim.

A un lado, la oferta del Feyenoord. Le ofrecían una ficha más alta, un puesto en la banda izquierda de De Kuip, jugar en uno de los tres grandes de los Países Bajos y llevar una camiseta que sabe lo que es ganar una Copa de Europa. Al otro lado, la oferta del Twente. Un equipo venido a menos desde que en 2010 ganase el título de liga y que esa temporada no había podido clasificarse para la Champions League, al contrario que los de Róterdam. El Twente había vendido recientemente a Dusan Tadic y Quincy Promes, sus dos perlas, y necesitaba urgentemente un talento para el puesto de 10. Hoy en día, Ziyech continúa jugando para el club de Enschede.

Esta fue la primera vez que demostró al mundo su fuerte personalidad, pero no sería la única. Esta temporada el Twente no empezó nada bien. Después de los cuatro primeros partidos de Eredivisie, el equipo solo había logrado un punto en el empate a uno en su visita al Groningen, en la primera jornada. Alguien tenía que pagar esta situación, había que cambiar algo. Y como en tantas otras ocasiones, la directiva decidió que lo que tenía que cambiar era el entrenador. Schreuder fue el que confío en Hakim desde el principio. Lo convenció para fichar por le Twente, le dio galones y lo convirtió en una estrella. Hasta tal punto de que esta campaña 2015/16 la empezó portando el brazalete de capitán. Ziyech quiso dejar el club después de esta destitución, pero no había tiempo y tuvo que quedarse. Siendo una pieza clave en el equipo y, hasta este momento, el mejor jugador de la temporada en los Países Bajos con 10 goles y 5 asistencias en 17 partidos, llegó el parón navideño.

“Schereuder es un entrenador increíble. Honesto, leal. Dijo que sería capaz de ponerme de 10 y así lo hizo. Los entrenamientos son perfectos y nos prepara bien para los próximos rivales. Sabe exactamente cómo tratar a los jugadores. Guardiola o Mourinho no lo habrían hecho mejor. Es absolutamente ridículo que le hayan despedido. Las cosas se han vuelto mucho peor desde entonces. Las expectativas que tenía el club con él eran demasiado altas. Mis estadísticas podrían ser mucho mejores de lo que son, y no es mi culpa”declaraba Ziyech sobre su Schereuder, su primer técnico en el Twente.

Estas polémicas declaraciones le hicieron perder el brazalete de capitán y ser tachado por gran parte de la hinchada tukker. A las puertas del mercado invernal, con un equipo sumido en una increíble crisis financiera y deportiva, todo hacía prever que dejaría el Twente para dar el salto a una gran liga. Y ofertas no le faltaron. Equipos como la Sampdoria, el Hannover o el Hoffenheim se interesaron en el jugador marroquí. Pero él rechazó todas las ofertas. Ya en el verano de 2014 dejo claro que para él lo más importante no era el dinero, no era firmar por un equipo mejor en el que no fuese a ser titular en su posición preferida. Lo que a él le importa es hacer lo que le gusta, jugar al fútbol en su posición favorita. Y si para eso tiene que rechazar ofertas más atractivas económicamente, lo hará.

Ziyech Prioriza el fútbol por encima de todo, algo no muy común en futbolistas que empiezan a despuntar pronto.

Esta es una de las muchas razones por las que parece muy improbable que Ziyech sea una de tantas promesas que se quedan en el camino a la élite mundial. Prioriza el fútbol por encima de todo, algo que, últimamente, no es muy común en futbolistas que empiezan a despuntar a una temprana edad.

A finales de la pasada temporada, Danny Blind quiso convocarle para jugar con la Oranje. Pero debido a una lesión, Ziyech no pudo debutar con la selección absoluta de su país natal. A principios de septiembre, el seleccionador marroquí Zaki Badou le convocó para unos amistosos que les enfrentarían a Costa de Marfil y Guinea. Ziyech, cómo no, aceptó. “Yo solo quiero jugar. No hablo el idioma, pero sé de dónde vengo”, así justificaba Hakim su elección.

Pero hablemos de datos, de hechos. Esta temporada, el año en el que explota por completo y ya se convierte en una total realidad, acumula 14 goles y 10 asistencias en 2.412 minutos (a 8 de marzo de 2016). Es decir, participa en un gol cada 100 minutos. La temporada pasada, fue el máximo asistente de la Eredivisie por delante de Jetro Willems con tres pases de gol más.

Hakim Ziyech se ha convertido, creo que sin discusión alguna, en el mejor jugador de la Eredivisie fuera de los tres grandes. Y lo cierto es que sería titular tanto en Ajax, como en PSV como en Feyenoord y no estaría muy lejos del TOP-3 jugadores del país. Quizá su punto más débil y lo que más puede lastrar el desarrollo de su carrera es estar tan especializado en la posición de enganche que le imposibilite rendir al máximo en otras posiciones parecidas a la del enganche. Es un mediapunta clásico, de los que el entrenador no puede pedirle sacrificio defensivo porque es imposible que haga caso. La evolución del fútbol ha hecho que este tipo de jugadores clásicos vayan desapareciendo, y a estas alturas solo Mesut Özil se puede mantener de titular en un equipo de élite. Pero lo que ha demostrado Ziyech es que puede ser otra de las excepciones en esta segunda década del S XXI. Solo él podría diluir su enorme talento. Esperemos que quiera.

Fuente imagen principal: Dean Mouhtaropoulos (Getty Images)

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