Durante la época de mayor apogeo de la Serie A repasar las plantillas de los equipos equivalía a cansar la vista pasando de crack en crack. Desde Maradona a Platini, desde Zico a Falcao, desde Van Basten a Roberto Baggio el desfile de estrellas no tenía fin. Todos los jugadores del mundo querían jugar en Italia, la liga más competitiva del continente. Este rutilante plantel se mantenía como se puede suponer, con dinero, dinero y dinero. Grandes empresarios se habían hecho cargo de los clubes italianos y mantenían inagotable el caudal de parné necesario para convertir a los equipos italianos en los mejores de Europa. Pero los cimientos financieros del Calcio eran muy débiles y cuando éstos estallaron en mil pedazos comenzó el declive de la liga, su modelo de negocio quedó obsoleto y los clubes empezaron a tener dificultades. Desde el 2000 los italianos volvieron a asistir a un carrusel de crack en crack. Pero esta vez no eran los futbolísticos, sino cracks financieros. La burbuja del fútbol italiano se había hecho pedazos.

IMPERIOS CON PIES DE BARRO. CASO PARMALAT Y CASO CIRIO.

El caso Parmalat y el caso Cirio fueron dos de las quiebras más mediáticas que afectaron al fútbol italiano durante los últimos años. Parmalat era una multinacional láctea que llegó a ser líder de su sector y paradigma del llamado capitalismo familiar italiano, donde grandes empresas eran controladas por familias. Parmalat fue fundada en 1961 por Calisto Tanzi y dentro de sus innumerables expansiones también se hizo con el control del Parma, un club más bien modesto de la Emilia Romagna que gracias al dinero del imperio lácteo comenzó a codearse con los grandes de Italia y de Europa. El club ganó ocho trofeos desde 1992 a 2002, entre ellos, dos Copas de la Uefa. Pero en 2003, estalló el escándalo y se supo que la compañía que había obtenido 251 millones de beneficio neto en 2002 y era supuestamente un grupo rentable llevaba falseando sus cuentas al menos 15 años. La multinacional se declaraba en suspensión de pagos y el ex presidente del Parma y fundador de la empresa láctea, Calisto Tanzi, era arrestado. El escándalo dejo a la ruina al equipo, ya que supuso una deuda de 14.000 millones para el imperio Parmalat. El club es declarado insolvente en 2004. Los días de vino, Uefas, estrellas y rosas se habían acabado.

El escándalo Parmalat dejo a la ruina al equipo (al Parma), ya que supuso una deuda de 14.000 millones para el imperio Parmalat. El club es declarado insolvente en 2004. Los días de vino, Uefas, estrellas y rosas se habían acabado.

Algo similar ocurrió con el grupo Cirio, una industria alimenticia que controlaba el 51 por ciento de las acciones de la Lazio. Al estilo de Parmalat, la empresa se declaró insolvente. Sergio Cragnoti, el presidente de Cirio y de la Lazio, fue detenido, al igual que Tanzi. La Lazio había acaparado portadas durante los años gloriosos del Calcio no sólo por sus éxitos deportivos sino también por fichajes multimillonarios como Mendieta (48 millones de euros) o Hernán Crespo (55 millones). Lazio y Parma fueron el paradigma de la burbuja ficticia del fútbol italiano, los nuevos ricos asentados en pies de barro. Pero los problemas financieros iban a afectar a más.

VOLVER A EMPEZAR

Cirio y Parmalat fueron los casos más mediáticos pero otros clubes históricos italianos han tenido que desaparecer y volverse a fundar durante estos años después de múltiples problemas económicos. Como lo hizo la Fiorentina en 2002. El club viola, otro de los grandes nombres que dieron lustre al fútbol italiano, sufrió las consecuencias de la grave crisis financiera que padecía la familia Cecchi Gori. Vittorio Cecchi Gori era otro típico patriarca italiano que levantó un imperio, en su caso cinematográfico, se rodeó de su familia para su gestión y desarrollo y acabó rindiendo cuentas la justicia por irregularidades financieras. La Fiorentina tuvo, aquel año, que vender a sus mejores futbolistas (Toldo, Batistuta, Rui Costa) pero aun así no pudo superar la bancarrota y desapareció. En la temporada 2002/2003 una maniobra del entonces alcalde de Florencia, Leonardo Domenici, del consejero de deporte Eugenio Giani y el empresario dueño de Tods, Diego Della Valle, consiguió salvar el fútbol en la ciudad toscana y se refundó el equipo como Fiorentina 1926 Florentia salvaguardando los colores, el escudo y la historia.

En la temporada 2002/2003 se consiguió salvar el fútbol en la ciudad toscana y se refundó el equipo como Fiorentina 1926 Florentia salvaguardando los colores, el escudo y la historia

Otro empresario fue el que salvó también al Napoli de la desaparición. El club partenopeo, el que más masa social tiene en el sur, desapareció en 2004 y fue el productor cinematográfico Aurelio Di Laurentiis el que aportó 40 millones de euros para que el club donde se hizo leyenda Maradona no pasara a ser historia. El Napoli tuvo que empezar desde C1, como la Fiorentina lo hizo en C2 y no fueron los únicos en tener que comenzar desde cero en la primera década del siglo XXI.  Las deudas también ha traído por el camino de la amargura al Torino que fue refundando en 2005 y multitud de pequeños equipos como Piacenza, Taranto, Arezzo, Messina, Venecia, Triestina, Perugia, Salernitana, Foggia o Pisa, entre otros han tenido que volverse a fundar y empezar desde las catacumbas del infracalcio.  Hoy en día, el peligro de la desaparición económica vuelve a sobrevolar al maltratado Parma o al Brescia, equipo para el que está buscando inversores el gran Andrea Pirlo.

SE CERRÓ EL GRIFO

Hemos visto hasta ahora los casos más graves del estallido de la burbuja del Calcio pero las dificultades económicas han afectado en general a todos los equipos italianos. La época de los fichajes millonarios pertenece ya al pasado. El Inter acumula una deuda de 120 millones de euros al año mientras su vecino Milan llega a los 60 por temporada. De hecho, Silvio Berlusconi anunció hace unos meses que el grifo se cortaba y que no iba a financiar más al Milan con su fortuna personal. En la temporada 2002-2003 la Roma (y la Lazio) estuvo a punto de no poder disputar la liga por haber acumulado deudas por valor de 200 millones de euros. Es cierto que no todos los equipos han sufrido igual la crisis y que, por ejemplo, la Juventus a pesar, incluso, del golpe económico del Calciopoli, ha sabido mantener la salud de sus finanzas de manera aceptable. Y también es cierto que otros equipos como Napoli o Fiorentina después de que hayan sido refundados han logrado consolidar proyectos deportivos interesantes con buena salud económica. Pero en cuestión de dinero, la Serie A está hoy en día a años luz de los grandes del continente (Madrid, Bayern, Barcelona) y de la Premier, auténtico modelo monetario hoy en día.

UN MODELO CADUCO

El modelo de dueño de equipo italiano durante la época gloriosa respondía prácticamente siempre al mismo tipo. Los clubes italianos eran propiedad de familias que gestionaban un imperio del cual un equipo de fútbol era la guinda. Lo explicaba durante la quiebra de Parmalat, el profesor de política económica de la Universidad Bocconi, Francesco Gianazzi  “El capitalismo italiano es todavía un sistema en el que pocas familias controlan grandes porciones de la economía”. Para Calisto Tanzi y otros muchos como él todo era parte del clan, de la misma olla, por lo que transferencias de miles de millones a su club o a la agencia de viajes de su hija era algo para él normal.  Berlusconi en Milan, los Moratti en el Inter, los Agnelli en la Juventus, los Sensi en la Roma, los Pozzo en Udinese y otros muchos más son significativos del modelo, con mejores y peores gestiones.

El Calcio no ha logrado encontrar una forma de activar su economía y conseguir que los clubes vuelvan a ganar suficiente dinero para que les permita competir en Europa. Ni siquiera los mejor gestionados como la Juventus pueden hacer los fichajes que hacen el United, el PSG o el Madrid.  Una vez que el modelo anterior se hizo insostenible y que los clubes ya no pueden vivir  en su mayor parte del flujo de dinero de las empresas de su dueño el  importe dedicado a pagar sueldos y fichajes se vio reducido y alejado de otras ligas europeas.  En los últimos años se vislumbra algún intento por buscar otro modelo pero de ello hablaremos en el próximo número.

Fuente imagen principal: PAOLO COCCO (AFP/Getty Images)

*Aledaños del estadio Ennio Tardini, en 2004.

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